Jesús

Sin ningún motivo el mar se arrojaba contra las rocas que habitaban bajo el acantilado intentando arrastrarlas. Jesús observaba aquel decorado intentando encajar cada una de ellas en el lugar del que se habría desprendido, quién sabe cuánto tiempo atrás, arrancada de su pedestal por la fuerza del agua, por Leer más…

Puñales

Si se hubiese girado en aquel preciso instante quizá toda la historia habría sido distinta. Quizá habría visto las lágrimas suicidas en sus ojos, los puños crispados por el dolor, el roto lamento de un rostro que se hundía en el abandono. Quizá una mirada atrás, superando el orgullo, habría Leer más…

Ramón

“La vida no da tregua” pensaba Ramón cada mañana al descargar los enormes fardos que llevaba hasta la lavandería, procedentes del hospital. Sábanas sucias, batas, pijamas, lienzos todos en los que enfermos y médicos dejaban cada día su impronta, su sudor, su sangre. Cada uno de aquellos enormes sacos era Leer más…

Flora

El día que Flora Ocaña conoció a Montserrat Beirut fue el primero de una larga serie de días insoportablemente calurosos de aquel verano del año dieciséis. Los termómetros digitales que poblaban las esquinas de algunas calles insultaban con cifras absurdas a los pocos valientes que transitaban las callejas de Toledo Leer más…

Llámalo asesino

No estaba desequilibrado, no os equivoquéis. Alguien capaz de matar a otra persona es un asesino, no un desequilibrado. Tampoco es solo un caso de violencia de género, ni un arrebato de furia, ni un momento de locura, es un asesinato pensado, meditado y ejecutado. Y si cualquier asesinato es Leer más…

Papel

Tenía la piel demasiado fina para sobrevivir, tan delgada era que incluso la luz la dañaba; por eso prefería vivir en la sombra. Sus pensamientos eran afilados, como una hoja de papel, y cortaban por sus bordes como un escalpelo, derramando su alma con una hemofilia imparable que la vaciaba. Leer más…

Montserrat

Le encantaba sentarse a la ribera del río los domingos por la mañana, cuando el día amanecía soleado. Se abandonaba al calor del sol y al silencio coral del rumor del río y los cantos de las aves, al silbo de Céfiro entre las ramas de los sauces y al Leer más…

Por garvidal, hace

Pedro

La tormenta amenazaba con derrotar la tarde. Desde el escaso balcón que circundaba el bulbo del faro, Pedro soportaba estoico las arremetidas racheadas de la lluvia que, como una bandada de abanicos de agujas, caían sobre él. Si alguien lo hubiera visto allí no habría podido saber si era el Leer más…