Huecos

No los vemos desde casa, ni cuando salimos a los balcones a aplaudir cada tarde, pero cuando la vida vuelva a su cauce, cuando todo esto no sea más que un mal recuerdo, el mundo estará lleno de huecos, espacios vacíos, sitios que contenían personas, amigos, familiares, y que ahora son tan sólo espejos de los recuerdos que los guardan. Hoy las voces claman a uno y otro lado, pero esos gritos que acusan y esas defensas a ultranza no impiden que, cada día, cada cifra, deje entre nosotros, en nuestro futuro, huecos, que no serán llenados, que no darán besos ni abrazos, y que tan sólo contendrán el vacío que han dejado en el pecho de otros, de ellos, de nosotros mismos. No hay despedidas, sólo hay duelo, no hay planes, no existen los futuros que pensamos, vivimos en un día que se repite una y otra vez y en el que, sin darnos cuenta, se nos escapan de las manos vidas como globos que ascienden hasta perderse de nuestra vista, esperando no ser uno de ellos, no ser una de las vidas que se apagan solas, que dejan, hoy, mañana y ya para siempre huecos.

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