A palos con la indignación.

Así funciona este santo país, todos nos quejábamos de la modorra que acogotaba a la juventud, de lo fácil que lo tenían, de esa especie de ronroneo plácido al que nos tenían acostumbrados mientras les rascábamos la barriga, y ahora, que toman las calles, que se quejan, que protestan y que están indignados, ahora los tratamos a palos. ¿De verdad nuestros políticos, esos mismos que irán pidiendo el voto dentro de unos días a los jóvenes por ciudades y pueblos, de verdad piensan que la solución a la indignación son las porras y los antidisturbios?. Quizá si quien corriese delante de los actuales grises fuese Camps o cualquier otro político (de cualquier signo, no se vayan ustedes a pensar, que no se libra nadie) los indignados serían los políticos.

Y es que, perdonen la vulgaridad, tiene cojones (mandan huevos) que el ejercicio de un derecho se trunque por la visita de un hombrecillo en visita privada (apostolar, que no de estado) o por que los comerciantes de cierta zona se quejen (que no les quito la razón, ni se la doy, pero el derecho es el derecho). La policía hace lo que le mandan, eso si quizá con un grado de saña excesivo para ir “obligados” a hacer su obligación, el ministerio del interior actual argumenta, la comunidad de Madrid impone y algunos partidos dicen barbaridades y tonterías acerca de mover a sus afiliados para apoyar a los comerciantes, quizá si los movieran para ayudar a Somalia sería mucho mejor, pero claro, esos pobres están muy lejos de los locales de Sol, zona privilegiada.

Desde luego, si poca era la vena política de este país, si ya de sobra habían demostrado que son una élite privilegiada y alejada del mundanal ruido, con esta actitud, con este desencuentro, solo nos están dando alas a los que estamos indignados, y los que buscaremos dentro de unos meses en las urnas a opciones políticas no mayoritarias y que se comprometan a no pactar, a no vender los votos que nosotros les prestamos a aquellos que son más de comprarlos con falsas promesas e hipócritas campañas. ¿Qué puede prometer un político que actualmente está en el gobierno sobre lo que va a hacer si ahora mismo no están haciendo nada? ¿y que pueden prometer los otros, aquellos que tampoco tienen una hoja de ruta clara y que llevan su programa a la espalda?. Que miedo dan, tanto los unos como los otros.

Y mientras, a palos, con los indignados. No se si son peores los huesos que se quiebran o las ilusiones que se destrozan. Este trato es el germen de una revolución social que se está gestando en las plazas de este pais, y que llevará a un cambio, quieran o no los políticos. Unos están a las órdenes de los mercados y los otros a las órdenes de sus bolsillos, y han perdido su sentido, el estar a lar órdenes del pueblo que los elige. Ahora el pueblo está indignado, y el pago a su indignación son los palos. La factura de estos palos se la cobraremos a los políticos, ya vendrán a besar nuestros hijos y a los mercados a darnos la mano, ya.

Esta entrada fue publicada en Movimiento 15M y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *