Recortes de aliento.

Para salir de la crisis sólo hay una salida. ¿Según quien?, claro, según aquellos que nos han llevado a ella. La clase política, esos roedores que pululan bajo los pies del mal llamado Mercado para comerse las migajas que les dejan caer, los bienvestidos, los guardeses del dinero público, los desnortados políticos que con una mano nos quieren vaciar el bolsillo y con la otra quieren forzarnos a inclinar la cabeza ante ellos y, por extensión, ante sus amos. ¿Y cual es esa salida que pregonan?, recortar, recortar derechos, recortar ayudas, recortar el “estado del bienestar” para que nosotros tengamos estado y ellos bienestar. El estado, sentado sobre nuestros riñones y pateándonos el hígado, mientras ellos se resguardan de la que está cayendo bajo el paraguas protector de “hacemos lo que hay que hacer”, lo que no cuentan es que antes no lo hicieron, antes tan solo llevaron a cabo sus eucaristías borregueras transformando nuestro trabajo y esfuerzo en sus bienes y sueldos. Ahora que toca penar, claro está, del carro tenemos que tirar todos, mientras que ellos lo conducen, gordos y sebosos, con los bolsillos llenos y las dos caras de la misera en sus rostros.

Hay que gastar menos, ¿seguro?, apliquémoslo a nuestra vida, recortemos nuestra compra de pan diario, ¡¡¡hemos comido demasiado pan estos años!!!, si todos recortamos un poco de pan todos tendremos algo más de dinero… menos el panadero, claro, que tendrá que cerrar la panadería y despedir a sus trabajadores. Estos hombres, sin trabajo por que todos comemos menos pan, dejarán de pagar sus alquileres, y no podrán tomar su café cada mañana en el bar de la esquina. Los dueños de las casas, al no recibir sus alquileres dejarán de gastar el dinero en pagar sus hipotecas, en salir los fines de semana a comer, en ir al cine, en comprar ropa, de modo que los bancos tendrán deudas impagadas, los restaurantes dejarán de tener clientes, los cines no tendrán espectadores y las tiendas de ropa no venderán productos. El bar de la esquina ya no tiene trabajadores que tomen el café matutino, dejará de comprar comida al mercado, por que la gente ya no come los fines de semana, tendrá que cerrar, despedir a los empleados, dejar de pagar impuestos… el mercado tendrá menos ventas al cerrar los bares, las tiendas tendrán menos ventas… cada vez menos gente tendrá trabajo y cada vez estaremos todos un poco peor. Y los bancos… como no, dejan de recibir el pago de sus hipotecas, embarga las viviendas y deja de dar créditos.

Llegada esta situación el estado actúa, tarde, mal, torpemente, y decide inyectar dinero… a través de los bancos. Éstos consideran que hacer con ese dinero… ¡¡¡no somos entidades benéfico sociales sin ánimo de lucro, tenemos que responder a nuestros accionistas!!!, bien, pues ese dinero no se destinará al público, que no puede pagarnos por que no tienen crédito, por que no tienen trabajo, por que no se genera nueva actividad, no, nada de eso, es preciso buscar nuevas alternativas para que el dinero produzca dinero… ¡¡¡deuda soberana!!!, a esos altos tipos no hay que trabajar con la materia prima, sólo hay que esperar, y si luego ese dinero no se puede recuperar… ¡¡¡ya vendrá el estado a darnos más!!!.

Y cuando ya llegamos al punto cero es cuando nuestros gobernantes, en un alarde de imaginación y capacidad, deciden recortar. Recortar los salarios de los pocos que todavía trabajan, subir los impuestos para todos, así se recaudará más… pero, espera, si cada vez la gente que trabaja tiene menos dinero para que el estado recaude más, ¿que pasará con esos españolitos de a pie?, seguirán comprando, pagando sus hipotecas, saliendo a comer los fines de semana… bueno, quizá no, ¡¡¡que falta de responsabiliad!!!, estos españoles asalariados son unos irresponsables, ¡¡¡han dejado de gastar!!!, así el consumo no se va a restablecer y la culpa será, como siempre, de los curritos. Pues bien, como no gastáis, el estado ingresa menos, y eso no puede ser, así que los servicios que YA estáis pagando con vuestros impuestos (que os hemos subido con anterioridad, los directos, los indirectos, los inventados, los injustos) tendréis que volver a pagarlos. Es justo, si quieres servicios págalos, ¡¡no nos podemos permitir esta sanidad pública y universal (y maltratada, y peor gestionada, y vergonzosa para muchos y elitista para unos pocos…)!!, así que, el que quiera sanidad que la pague, ahora bien, si tengo que pagar más impuestos, si gano menos, si los servicios llevan asociados un copago… ¿de donde voy a comer?.

Tan sólo falta que nos recorten el aliento. La solución no pasa por hundir este país, el dinero que pagamos entre todos debería servir para todos, para invertir en nuevas industrias, para producir más investigación, para ayudar a pymes y empresas familiares a generar actividad económica, no para cubrir los agujeros de los bancos producidos por los robos y abusos de los de siempre, “el capital”, los políticos, los amiguitos del alma de los políticos y toda esta recua de sinvergüenzas que llevamos sobre nuestros riñones.

Quedan pocas opciones. Una de ellas es huir de este país de chichinabo en el que todos  los políticos se acusan unos a otros de inacción mientras se frotan las espaldas y nos meten las manos en los bolsillos. Otra es quedarse y luchar, hay que cambiar el sistema, está demostrado que la casta política está corrupta, rodeada de corruptos y ansiosa de poder, la vocación de servicio público se ha perdido, hay que llegar arriba para estar por encima de los demás, para robar por encima de los demás y para ser, al menos, las ratas que roen los quesos que comen los que de verdad mandan.

Lástima de país, lástima.

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