Criminales.

Según la RAE:

político, ca.

(Del lat. politĭcus, y este del gr. πολιτικός).

 

1. adj. Perteneciente o relativo a la doctrina política.

2. adj. Perteneciente o relativo a la actividad política.

3. adj. Cortés, urbano.

4. adj. Cortés con frialdad y reserva, cuando se esperaba afecto.

5. adj. Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado. U. t. c. s.

6. adj. Denota parentesco por afinidad. Padre político (suegro) Hermano político (cuñado) Hijo político (yerno) Hija política (nuera)

7. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

8. f. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.

9. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.

10. f. Cortesía y buen modo de portarse.

11. f. Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.

12. f. Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.

 

criminal.

(Del lat. criminālis).

 

1. adj. Perteneciente o relativo al crimen o que de él toma origen.

2. adj. Dicho de una ley, de un instituto o de una acción: Destinado a perseguir y castigar los crímenes o delitos.

3. adj. Que ha cometido o procurado cometer un crimen. U. t. c. s.

 

Bien, pues en España, están logrando hacer que ambas palabras sean sinónimos. Nuestros políticos, señores, son unos criminales. Cada euro que roban, cada euro público que sustraen de su justo destino, es un crimen contra todos y cada uno de nosotros. Cada político imputado en un caso de corrupción debería estar acusado por delitos contra todos y cada uno de nosotros. Cada persona que caiga enferma por malnutrición o frío en nuestro país, cada niño sin comedor escolar, cada anciano sin calefacción, debería denunciar al político corrupto, al criminal, y este debería pagar por su crimen.

El despilfarro de bienes públicos, el regalo de infraestructuras públicas a multinacionales que ahora, tras el expolio consentido, abusan de nosotros con tarifas pactadas con sus políticos retirados, aquellos que pueblan los consejos de administración de eléctricas y otras empresas a las que han beneficiado durante sus legislaturas y cuyo pago reciben en devolución de favores. Esos políticos que ahora gozan de puestos de privilegio también son criminales. Permiten que las empresas en cuyos consejos de administración medran roben a los ciudadanos de este país, con leyes injustas y dictadas por las mismas empresas que han de aplicarlas, criminales, ladrones, asesinos.

Llámenme demagogo, yo les llamaré hipócritas. Herencia recibida, mentiras adoptadas por unos y otros para descargar sus conciencias, esquilmada la voluntad del pueblo, sin respeto ni vergüenza, desde sus atalayas nos llamarán demagogos, mientras afilamos la cuchilla de las guillotinas que les darán fin. No todos los políticos son iguales, me contarán, bien, pero los que sean iguales igual deben terminar. Cada uno de aquellos que, desde su posición de privilegio está empobreciendo nuestro país, cada uno de aquellos que, hipócrita, culpe al pueblo de haber vivido por encima de sus posibilidades, cada uno de ellos debe terminar a los pies del pueblo desnudo, debe pasar frío, hambre y necesidad, hasta conocer la penuria que ha generado, pagar sus culpas, devolver lo robado.

Nos roban nuestros sueldos, nos quitan nuestros sueños, encarecen los productos básicos, los servicios públicos, mientras ellos ascienden a sus fortalezas ciegas, arrojando migajas pútridas por las murallas pensando que son marisco. Sus vómitos doctrinales tan sólo son devorados por las mentes aborregadas que los rodean, sus palmeros, las voces que les endulzan los gritos que no quieren escuchar, aquellos que los abandonarán al pie del cadalso, los que los venderán por los siguientes ídolos. Pero ellos que tampoco olviden, que tampoco se piensen salvados, Roma no paga traidores.

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