El cuadro

Publicado por garvidal en

Siempre que visitaba aquel museo se quedaba horas contemplando el pequeño cuadro. El resto de los visitantes, algunos de ellos también habituales, pasaban de largo como atraídos por la miel a las grandes obras de otras salas, pero, para ella, aquel pequeño lienzo era como una tela de araña de la que no podía escapar. La primera vez que lo miró en realidad no le pareció gran cosa. Era como cualquier otro cuadro de cualquier otro museo de cualquier otra ciudad. Pero poco a poco, sin esperarlo, aquella pintura la fue conquistando, con una pincelada aquí, una forma insinuada allá y descubrió en ella un mundo entero más allá de la imagen estática que representaba. Le gustaban también aquellas enormes obras consagradas que coronaban las más magnificas salas del museo, claro, las llevaba grabadas desde pequeña en su mente como grandes cuadros pintados por grandes autores, pero aquella estampa le parecía deliciosa y amable, delicada, insinuante, extraordinariamente única pero increíblemente ignorada. Aun así estaba en un museo, era una obra digna de exponerse, de autor modesto y estilo indefinible, revestida con un marco coqueto, sin pretensiones, como una muestra de sencillez que ocultaba un mundo complejo. Y para ella, que nunca pensó en volver enamorarse de un cuadro, era un imán al que no podía dejar de acudir cada tarde como en una liturgia que la llenaba de paz.

Categorías: Microrelato

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