Un paso

Publicado por garvidal en

Temblaba como una hoja al viento cuando cruzó la puerta hacia lo desconocido. Rotas las cadenas con las que cargaba desde siempre, Marina respiró por primera vez el aroma de una libertad que la asustaba y la excitaba al unísono, que le paraba los pies y le daba alas, que la ponía al borde de un abismo al que deseaba arrojarse pese al vértigo que sentía. Dejaba atrás los cadáveres de un pasado sin brillo, las pelusas que habitaban en las esquinas de los salones, los atardeceres que bramaban los silencios pasados en soledad. Y, frente a ella, el infinito de un mundo que siempre se le antojó lejano, como los sueños de madrugada, a tan solo un paso, un paso adelante, tan solo un pie frente a otro, una y otra vez para abandonar el sórdido tiempo que la atrapó entre las agujas de un reloj parado demasiadas veces, demasiadas veces. Los miedos, fieles a su cita, intentaron clavarse en su alma como saetas negras, pero una mano invisible, un poder absoluto, la sostenía esta vez fuera de su letal alcance como un manto protector. Y esta vez, esa mano, esa coraza, era ella misma. Dio el primer paso, abrió las alas y se hizo recuerdo.

Categorías: Microrelato

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