El relicario

Publicado por garvidal en

Llevaba, siempre prendido del cuello, un relicario en el que guardaba aquella fotografía en la que Ramón estaba tan guapo, tan joven, tan vivo. Él se la había regalado un mes antes de marcharse al frente, aquella noche fría y triste en la que el anís los desnudó y la vida se confesó ante ellos. En la foto él no miraba a la cámara, tenía la cabeza ligeramente ladeada, una sonrisa arrebatadora y la presencia de un galán de cine. Eso fue lo que le dijo cuando se la regaló, y tantos años después seguía pensándolo. Cuando se marchó se quedó todo por decir, y el futuro se perdió en esa sima oscura en la que vienen a morir los amores que no se cierran. Nadie le dio el pésame, nadie le entregó sus restos. El amor prohibido lo ocultó del luto, que no del dolor. Pese a todo, Damián siempre llevaba prendido del cuello un relicario con la foto de Ramón, tan guapo, tan joven, tan vivo.

Categorías: Microrelato

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