Tiempo

Publicado por garvidal en

Miró hacia atrás una sola vez, y fue suficiente. Alli estaba, mucho más joven, con aquella mirada vacía de miedos que el tiempo fue empañando, con la voz colgada de campanillas y aquella sonrisa, que emergía a la superficie sin ningún esfuerzo. Pensó en lo cruel que es el espejo del tiempo, como deforma los recuerdos, como oculta los malos momentos entre las brumas de felicidad que, quizás, no lo fueron tanto. Pero la nostalgia es un dulce que no empalaga, una droga a la que uno se vuelve adicto en momentos de tristezas y pesares, es una trampa en la que se puede caer una y otra vez sin darse cuenta, una daga que solo duele al ser arrancada del pecho. Aquella vez, aquella única vez en la que miró hacia atrás, se descubrió inocente, de gentes, de pérdidas, y, en la felicidad que otorga la ignorancia, pudo verse soñando con ella misma en un futuro que nunca siguió la senda trazada. ¿Se vería desde el pasado? ¿Aquellos ojos que tildaban y que solo miraban hacia el futuro la verían tan claramente como ella a su yo del pasado? Probablemente no, el futuro es ciego mientras que el pasado es un algodón de azúcar que se deshace al paladearlo, son las dos caras de una misma moneda, condenadas a no verse nunca. Con pena volvió su mirada hacia delante, y entonces creyó ver, al fondo del tiempo, un rostro conocido, un reflejo, una mirada más templada, un cuerpo más cansado. Y se recordó.

Categorías: Microrelato

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