Desayuno

La pasión tumultuosa
dejó paso
al amor calmo,
buenos días,
buenos días,
y el olor a mañana
bajo las mantas de sábado
mirándonos de muy cerca
miopes, abrazados,
perezosos del tiempo que no pasa
y se acelera.
Nuestras almas
dobladas en los cajones
en la boca el sabor del otro
el sudor dulce y amargo
respirándonos, a besos
tocándonos, labio a labio.
Levántate, Lázaro
nos espera el café,
de la mano.
Y otra vez nos desayunamos.

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