Generación Peter Pan

Puedo dar fe de mi pertenencia a la generación de Peter Pan, un hijo más dentro del Baby Boom de los años 70 cuya generación, por algún motivo, se aferra a mantener su ocio y su actitud con respecto a la vida. Fuimos muchos, demasiados, y llenamos las escuelas, posteriormente los institutos y finalmente las universidades y las colas del paro. Se han aprovechado de nuestro número, nos han hipotecado hasta las cejas, somos un mercado al que le siguen vendiendo los productos que añora de su infancia y que ahora compra para sus hijos, quizá por eso, anclados todavía a nuestra infancia y nuestra juventud, somos la generación de Peter Pan.