Las fosas

Publicado por garvidal en

El odio llenó las fosas y la venganza las cubrió de arena y cal. El miedo las llevó al olvido y, finalmente, el tiempo las borró de la historia. Pero en el corazón de muchos flotaba una pena imposible de hundir por muy profunda que fuera la tumba oscura en la que quisieron lastrarla, y esa pena trajo de nuevo el recuerdo de los que no pudieron despedirse, de aquellos cuya vida quedó truncada por la ambición desmedida de unos pocos y la locura vengativa de muchos más, de los que los seguían. Y así, queriendo escarbar la tierra con los dientes, buscando el consuelo de los huesos fríos, subieron a la superficie los nombres de los olvidados, clamando la justicia que no tuvieron y rechazando el olvido al que se les condenó. Y ahora, aquellos que no lloraron a sus muertos perdidos, escupen sobre sus tumbas, los hijos de los verdugos, los descendientes de la barbarie, los cómplices de la injusticia; no contentos con la condena a muerte y el exilio del olvido, ahora quieren, además, hacer desaparecer el recuerdo de los que cayeron por venganza, por ideas, por envidias, celos, por una mirada, por no creer, por no tener. Caiga sobre ellos el infierno que provocaron. Saquemos a la luz los restos de los sin justicia, reparemos las heridas que el tiempo no ha sabido cerrar y pongamos nombres a los cadáveres destrozados de vidas destrozadas que todavía claman en las cunetas. Somos el recuerdo de los que nos precedieron y tenemos la obligación de darles la voz que acallaron con balas y quizá, tan solo quizá, escuchando los nombres de los que nos faltaron siempre, podamos aceptar un futuro que, necesariamente, ha de compensar un pasado que se quiso olvidar con silencio.

Categorías: Microrrelato

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