Las fosas

El odio llenó las fosas y la venganza las cubrió de arena y cal. El miedo las llevó al olvido y, finalmente, el tiempo las borró de la historia. Pero en el corazón de muchos flotaba una pena imposible de hundir por muy profunda que fuera la tumba oscura en Leer más…

El edificio

La única ventana de su cuarto daba a un patio de luces deslucido, lleno de paredes desconchadas y palomas, torcaces y tozudas que, como funambulistas, caminaban por las cornisas y las cuerdas ya vencidas de los tendederos. La mayoría de los balcones que daban a ese patio, antes tribunas de Leer más…

La flor del recuerdo

Al abrir el libro encontró una flor seca, recuerdo de la primavera pasada. Recordó que ella la llevaba en el pelo, atrapada entre las matas oscuras de aquel bosque que tanto le gustaba acariciar. Se la retiró del cabello y la dejó entre las hojas del libro que esta leyendo, Leer más…

Vela de armas

Veló armas toda la noche, arrugada en aquel sillón sobre el que era imposible descansar y, con el amanecer, llegó el miedo. Los pasillos de los hospitales, en los que durante la madrugada solo habitan los fantasmas que peregrinan entre la vida y la muerte, comenzaron a arder con el Leer más…

Los tres gatos

Heredó tres gatos y un llavero lleno de llaves que no abrían ninguna puerta. A los gatos los llamó Athos, Porthos y Aramis. Eran viejos y ariscos, pero a ella le gustaba verlos caminar en el silencio elegante en el que caminan los felinos y arrebujarse, cuando ellos querían, a Leer más…

Desenfocada

Una mañana, una de esas mañanas que parecen ser como cualquier otra, Silvia se levantó desenfocada. Al principió pensó que tan solo era porque no se había puesto sus gafas, hasta que cayó en la cuenta de que ¡ella nunca había llevado gafas! Además, el resto del mundo le aparecía Leer más…

Año nuevo

Los días se alargan despacio, con ese sol de invierno de luz tenue pero intenso en las apoteosis de sus atardeceres. Las heladas patinan en el filo de la navaja que corta la noche en mañana, en esa hora que cruza a los madrugadores con los insomnes en los torneos Leer más…

Remiendos

Se le partió el alma en dos, como tela cortada con tijeras de modista, dividida como mantequilla acariciada por un cuchillo caliente. No había visto las líneas de tiza que marcaban el corte. Nadie las ve, son el plano de nuestras tristezas, las marcas que indican por dónde la vida Leer más…

Esteban

Escribir para Esteban era cómo hablar al oído de una estatua, cómo garabatear versos en la arena de la playa, fugaz, inútil, estéril. Para él, narrar era cómo esperar al eco mudo de la llanura, al brillo escaso de la luz de enero en las tímidas flores de los almendros, Leer más…