El aquelarre

Sus pies desnudos sobre la hierba fresca eran la única bandera que necesitaba Adoración. Aquel jardín era su reino, la tierra amamantada de lluvia, el suelo que nutre la vida a su alrededor, la evocadora nostalgia que destilan las fuentes y su constante parloteo. La tormenta había cesado y todo Leer más

La siesta de verano

No era habitual, pero aquella tarde no se escuchaba el trino de los pájaros del bosque tras la verja del jardín. Las hojas de los chopos, habitualmente charlatanas, también estaban extrañamente calladas, como si el viento que las afinaba se hubiera vuelto perezoso. Ni tan siquiera el río chasqueaba sobre Leer más

Vidas Tangentes

Aquella tarde, Edurne no salió de casa como era su costumbre. Petra, la conductora del autobús de la línea B2 la echó en falta en la parada frente al kiosco. Para ella Edurne era la señora discreta de los zapatos de salón de rojo charol que saludaba siempre con una Leer más

Los fantasmas de Villa Isabel

Habitan en Villa Isabel fantasmas tan ancianos que no recuerdan haber estado sometidos a un cuerpo físico, desaparecido éste en el polvo que deja el tiempo sobre la memoria. Recorren las estancias, como fantasmas viejos que son, cubiertos de sábanas blancas y arrastrando enormes cadenas que rechinan a cada paso. Leer más

Las lágrimas de Dalila

De todas las lágrimas vertidas, las de Dalila fueron las más amargas. Eran aquellas lágrimas sordas, de las que se deslizan por el rostro dejando un surco brillante hasta lanzarse en picado, lágrimas brillantes y silentes, de dolor destilado, que pintaron de encarnado sus ojos oscuros y le poblaron la Leer más

El que camina solo

Modesta miró a la joven con interés, siempre lo hacía; le llamaba tanto la atención la belleza, la elegancia, esa capacidad innata que tienen algunas personas de aparentar flotar sobre el suelo mientras caminan. Ella era un ser pequeñito, discreto, de voz escasa y transparente a las miradas. Puestos a Leer más

Consagración

La mañana se esconde tímida tras la niebla, almibarando las luces de los coches y refrescando los rostros de los caminantes que, a esta hora temprana, segamos las últimas gotas del amanecer. Los otros son el mismo yo que camina con la mirada al infinito y la mente perdida en Leer más

Remiendos

Beatriz tiene un agujero para cada calcetín. Es cómo si los juguetones dedos de sus pies desearan una libertad que ella no puede darles, horadando túneles a través de la lana, del algodón o de la seda. Sus pies, sus pequeños pies, sueñan sandalias, añoran pisar descalzos la arena de Leer más