La tormenta

Aquel año tan solo hubo una tormenta en junio, una de esas tormentas de primavera que desafiaba a la ciudad y peleaba con ella lanzándole todo lo que tenía, ráfagas de lluvia descomunales que anegaban las calles; truenos y relámpagos nunca vistos que partían árboles y quebraban voluntades. Los paraguas Leer más…

La casona

La niebla se desgarraba como ingrávidas hebras de algodón sobre las cumbres de las montañas. Abajo, en el valle, pacían las reses vigiladas por los perros que hoy buscaban el sol para calentarse del relente de la mañana. Un viaducto rompía el paisaje y, sobre él, ignorantes de la belleza Leer más…

En un lugar del camino

Recuerdo los charcos de luz que el sol astuto dejaba sobre el suelo atravesando las copas de los árboles, el crujido de los pasos sobre la arena húmeda del camino, la niebla que jugaba al escondite entre los troncos de los castaños que amurallaban el sendero, cruzándolo como hebras de Leer más…