Tiovivo

Recordaba con nitidez aquel caballo de madera sobre el que montó la última noche en la que vio a su padre con vida. Tenía la boca ligeramente abierta, como iniciando un relincho que nunca llegaría a dar, y las patas delanteras y traseras curvadas como si lo hubiesen capturado a Leer más

Damian

La mano temblorosa sobre el puño del bastón era la única cesión que se permitía ante la vejez que lo acosaba. Altivo, orgulloso de lo vivido y en paz, así Damián recorría cada mañana el escaso trayecto entre su casa y el despacho de pan de Brígida, aunque ya no Leer más

Dolores

Dolores sentía que la última persona que había habitado su pecho se había llevado con ella toda su capacidad de amar cuando se marchó. Desde ese instante, los latidos de su corazón eran tan solo el eco de una gota en un desván, desacompasada y triste, y su corazón pendía Leer más

Aromas

El aroma de los limones le sabía a melancolía y añoranza. Paseando entre los frutales, Leo acariciaba las pieles rugosas de los, todavía verdes, frutos y los acercaba a su rostro para sentir su olor e impregnarse de él. Entonces, el recuerdo del leve rumor que producían junto al hielo, Leer más

El relicario

Llevaba, siempre prendido del cuello, un relicario en el que guardaba aquella fotografía en la que Ramón estaba tan guapo, tan joven, tan vivo. Él se la había regalado un mes antes de marcharse al frente, aquella noche fría y triste en la que el anís los desnudó y la Leer más

Por la mañana

La vida eran los domingos por la mañana. Las sábanas cálidas y perezosas la mantenían atrapada a sabiendas que el teléfono dormitaba apagado sobre la mesilla de noche y la ropa de la noche anterior, desperdigada por todo el cuarto, la había arrojado casi desnuda bajo el edredón, que los Leer más

Dos latidos

El tiempo se dilató hasta el infinito entre los dos latidos que pasaron desde que llamó al timbre hasta que ella abrió la puerta. Se agolparon en él un millón de miedos antiguos que habitaban entre las rendijas de su pasado, miedos macerados en patios de colegio, en la soledad Leer más

Los zapatos de Budapest

Cada noche, el río los despertaba de su eterno letargo llamándolos por sus nombre, liberándolos del fango helado que, cual tumba perpetua, los acogía alimentándose de sus almas torturadas. Uno a uno ascendían a la superficie y surgían del agua gélida en la rivera de Pest. Allí calzaban sus pies Leer más

Un paso

Temblaba como una hoja al viento cuando cruzó la puerta hacia lo desconocido. Rotas las cadenas con las que cargaba desde siempre, Marina respiró por primera vez el aroma de una libertad que la asustaba y la excitaba al unísono, que le paraba los pies y le daba alas, que Leer más

Amanecer

Sacrificar el sueño era como el paladeo de un caramelo. Su presencia lo atrapaba, la respiración calma de su dormitar, el dulce olor que emanaba su piel, el tacto cálido de su abrazo y el brillo que la luz pálida filtrada por la ventana producía sobre su rostro lo dejaban Leer más