La cafetería
Ese hombre parece parte del mobiliario. Puedo verlo al pasar, cada mañana, frente a la cafetería, tras el cristal, sentado siempre a la misma mesa, con el café que se empobrece junto a él ya frío, ignorado, la mirada fija Leer más
Ese hombre parece parte del mobiliario. Puedo verlo al pasar, cada mañana, frente a la cafetería, tras el cristal, sentado siempre a la misma mesa, con el café que se empobrece junto a él ya frío, ignorado, la mirada fija Leer más
Pereza era su nombre de pila. Cuando su madre se quedó embarazada le preguntaron si estaba feliz por su embarazo y ella contestó que lo que tenía era una enorme pereza dentro y así la llamó, Pereza, Pereza Pérez, para Leer más
La felicidad sobrevive en la ignorancia de los días que vendrán. El futuro es un duende que juega al despiste, un tahúr con las cartas marcadas que nos espera, incautos, en los meandros del río que nos lleva y allí, Leer más
Volver a casa era siempre tan complicado como lo fue para Ulises regresar a Ítaca. Los cíclopes siempre mostraban su ojo rojo, las calles, empapadas de gente, le enviaban galernas de seres humanos que la llevaban a luchar contra la Leer más
Caminaba por la mañana sombría, húmeda por el parto del día que despertaba conmigo. Los días de otoño despiertan tristes, como los abrigos olvidados en las perchas de los hoteles durante el verano. Una pátina delgada de rocío se desperezaba Leer más
Cuando la muerte llegó a por ella no la encontró en casa. Sorprendida, la Parca miró en todas las habitaciones, inhabitadas, llenas de ecos, pero no estaba allí. Se sentó a esperarla en el sofá. Era cómodo. ¿Qué problema había Leer más
Se sorprendió al ver su reflejo en cristal del escaparate de aquella pastelería que tanto le gustaba. Aquello descabaló su teoría más extendida, la de que era, en realidad, un vampiro. Bueno, no solo el reflejo, quizá también que fueran Leer más
Ella era como un hotel de temporada, con inviernos largos y vacíos. Su voz era el eco de los pasillos enmoquetados, interiores, oscuros. Sus ojos parpadeaban como el cartel que tildaba sobre la marquesina de la puerta. Era el tiempo Leer más
La valentía de sobrevivir era la única que podían permitirse. Para el resto tan solo agachar la cabeza y aplacar su furia. La vida era eso, llegar a la cama sin demasiados daños, sin heridas incurables o pérdidas irreparables. Eso Leer más
Quemaba cada poema que escribía, en honor al silencio. Hacía barcos de papel con sus relatos y los lanzaba a la mar, donde terminaban pereciendo ahogados y tan solo las sirenas habrían podido leerlos si leer supieran. Vertía al aire Leer más